Acné

by Lula

 

El acné es una afección cutánea que compromete a las glándulas sebáceas y al folículo piloso. Según cómo se presente y el tipo de lesiones que genere, se distinguen distintos tipos de acné, el acné vulgar, el cosmético, el infantil, etc.

La piel está llena de poros que le permiten respirar y eliminar sustancias de desecho. En cada poro se localiza un folículo piloso, que aloja un cabello, y una glándula sebácea. Las glándulas sebáceas segregan grasa para lubricar la piel. Pero, ¿qué pasa si este poro se obstruye?

Aunque puede presentarse a cualquier edad, el acné es más frecuente en la adolescencia, con los desajustes hormonales. No obstante, existen otros factores que causan acné.

Durante la pubertad, las glándulas sebáceas suelen tener una sobreestimulación, de tal manera que el exceso de secreción de grasa llega a obstruir el poro dificultando el normal desarrollo del folículo piloso, donde nace el vello.

A este taponamiento se le llama comedón, una acumulación de desechos y bacterias. Si este tapón se rompe, se produce una irritación e inflamación en la zona afectada. Y si esto ocurre en capas más profundas de la dermis puede causar incluso quistes.

La zona afectada se convierte entonces en un lugar propicio para ciertos microorganismos descomponedores que terminan por causar una infección e irritación local.

El acné se manifiesta en forma de comedones, pústulas, enrojecimiento o inflamación. Las espinillas son los comedones abiertos, que han sido obstruidos o recubiertos por queratina y grasa, y se han oscurecido. También se pueden observar como unos granos internos con inflamación, los comedones cerrados, que aún no han experimentado una apertura al exterior.

Su extensión afecta generalmente a la cara, sin embargo también puede alcanzar la zona de los hombros y brazos, el pecho y la espalda e incluso las piernas y los glúteos.

Algunos cosméticos también pueden producir comedones, obstrucción, granos. Esto se puede producir según el tipo de aceite empleado en su formulación,  el estado de dicho aceite, es decir, libre, emulsionado o saponificado; según el tipo de piel, el clima o las propias circunstancias de una piel en concreto.

El tratamiento del acné desde el punto de vista de la cosmética natural, procura reducir las infecciones y la inflamación y contribuir a una rápida cicatrización de las heridas. La limpieza y regulación de la secreción sebácea puede tratarse también con determinadas plantas y aceites empleados en los jabones naturales.

Por ejemplo, el eucalipto y el romero ayudan a limpiar la grasa de la piel, la desinfectan, la tonifican y favorecen la cicatrización. El aceite de jojoba actúa como seboregulador y no es comedogénico, tampoco el aceite de argán, por tanto se pueden emplear como aceites especiales para enriquecer el jabón. Otros aceites vegetales tienen propiedades regenerantes que contribuyen a reestructurar la piel dañada por las lesiones, pero, si son comedogénicas, es importante que no queden libres en el jabón, sino que pasen el proceso de saponificación. De este modo no deberían cerrar los poros.

Estudiando sobre estas peculiaridades y propiedades, Lula se ha valido de unos ingredientes y un proceso aconsejables para formular su Jabón de Eucalipto y Romero.  Y parece bien acertado, porque está resultando muy eficiente a las pieles acnéicas.

Cómo podemos aliviar el acné:

Ante todo sabemos que un jabón no hace el milagro, sino que también hay que mantener la piel en forma con una alimentación e hidratación adecuada.

Procura tener la piel limpia, porque ya hemos visto que el exceso de grasa, el sudor y la suciedad son focos de infección susceptibles de originar acné. Es aconsejable lavarse con un jabón natural adecuado a tu piel, que limpie la grasa, pero sin resecar. Y sin abusar.

Evita cosméticos que puedan resultar comedogénicos. Lula os recomienda su Jabón de Eucalipto y Romero, según la experiencia de quienes lo usan habitualmente.

Hay que tener en cuenta que, cuando se usa un jabón natural para paliar el acné, al principio pueden aparecer granos, resultantes de la limpieza depurativa de los restos de suciedad que aún hay en la piel. Una vez purificada, la piel empieza a lucir un aspecto mucho más saludable.

No obstante, estamos hablando sobre una enfermedad de la piel, por lo que lo más indicado y  recomendable sería consultar a un dermatólogo.

Y ahora que ya hemos aprendido un poco más sobre el acné, ya es hora de controlarlo.

Si lo pruebas, cuéntanos qué tal te ha ido a ti.

Gracias por informarte,

Lula

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