Cómo se hace un Jabón Casero de Avena

by Lula

¡Este finde toca jabonear!

Con tanto trajín, ya lo echaba de menos. Me apetece hacer otro jabón casero con leche de cabra y avena, que viene gustando mucho a los peques.

Os cuento mi forma de hacerlo:

Aún tengo avena en la despensa, pero tengo que ir a por leche de cabra fresca. Por aquí cerca tengo una granja donde puedo abastecerme de leche de cabra recién ordeñada. La señora es un encanto y siempre nos quedamos un rato charlando, lleva toda una vida dedicada a sus animales. Los chicos van preparando las cabras, y nosotras esperamos a que nos pasen la leche recién ordeñadita.

Ya en casa, hay que prepararla y a la nevera. También hay que preparar la avena y esperar su momento para poder utilizarla.

Previamente he calculado mi receta en mi cuaderno, para saber qué cantidades de leche y avena he de separar. Normalmente suelo usar la misma receta, pues me da muy buen resultado, pero hay que recalcular según quiera hacer más o menos cantidad de jabón.

Ya tengo el aceite justo, la sosa diluida, los moldes, la báscula, las ollas y demás utensilios en su sitio. Todo tiene un orden, según su momento de uso, imprescindible para minimizar accidentes. El delantal, las gafas de seguridad, guantes y la habitación bien ventilada.

Ya pesados los ingredientes, están colocados de manera ordenada según tenga que ir añadiendo, así no se me olvida nada y evito errores. Hay que trabajar con orden y mucha atención.

Empezamos midiendo la temperatura del aceite. Ahí vamos:

Ya hemos diluido antes la sosa, colado y controlado su temperatura. La añadimos con cuidado al aceite, poco a poco y removiendo para que vaya emulsionando la mezcla. Comienza la reacción química de saponificación.

Ya se nota cómo va aclarando el color de la mezcla.

Va cambiando la textura, su espesor. Se dice que está alcanzando su punto de traza, es decir, cuando los ácidos grasos del aceite y el álcali (sosa) se fusionan lo suficiente mostrando una apariencia de mahonesa ligera.

Vamos añadiendo la leche:

Un toque de batidora para homogeneizar la masa.

La temperatura esta bajo control. Añadimos la leche de avena, que previamente se ha preparado también con la leche de cabra:

Volvemos a batir un poco más y ya tenemos la masa en su punto. Es el momento de enmoldar, sin prisa, pero sin pausa.

como hacer jabon casero

como hacer jabon casero

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Y ahora vamos a por los moldes pequeños, unos simpáticos muñequitos para los peques:

…se aprovecha todo. Todo, todito, todo.

Pasado un rato ya ha solidificado bastante como para decorar un poco la superficie. Aunque pueda parecer feo, después de cortado tiene su atractivo.

Y así queda una vez solidificado y desmoldado:

Quitamos las rebabas.

Y procedemos a cortar las barras.

¡Tachán!

Y ahora las pastillas.

Aquí se ve muy bien que la masa ha gelificado casi por completo. Esto es que el jabón ha pasado por la fase de gel, a cierta temperatura, y la saponificación prácticamente se ha completado. Ya sólo queda pulir un poco los cantos y llevarlo al secadero durante al menos seis semanas, y hasta 6 meses y 1 año. Cuánto más tiempo, mejor jabón, comprobado.

La paciencia es la madre… del jaboneo.Componentes: Aceite de Oliva Virgen Extra, Hidróxido de Sodio, Agua, Leche de Cabra y Avena.

Por ahí tengo un artículo donde os hablo un poco sobre la leche de cabra.

Y también hay algo sobre las propiedades del aceite de oliva.

Sobre la avena, deciros que resulta muy hidratante y suave.

Por un lado, hidrata y por otro,  actúa como un manto protector frente a la deshidratación. La aprecian muy mucho las pieles secas o con dermatitis, soriasis, urticaria, prurito, quemaduras, así como aquellas con acné y la sensible piel de los niños. Es el efecto sedante de sus alcaloides lo que calma las irritaciones.

Las proteínas de la avena, aveninas, propician el nivel de ph óptimo de la piel.

Es rica en vitaminas y minerales que favorecen la cicatrización, y también tiene sustancias antioxidantes.

La Avena ayuda a limpiar la piel, pero con suavidad, dejando la piel relajada.

Nota para los celíacos. Dado que el gluten no es absorbido a través de la piel, pues sus moléculas son demasiados grandes, el jabón casero de avena no debería de suponer un riesgo para las personas celíacas. No obstante, aún no hay investigaciones que confirmen su inocuidad, por lo que Lula no os recomienda su uso.

Así que en el jabón casero de avena con leche de cabra y aceite de oliva, tenemos un aliado limpiador, hidratante, calmante, cicatrizante, regenerador, remineralizante y protector para todo tipo de pieles. Todos lo quieren, y a mi tampoco me falta nunca.

Yo se quien quiere ootrooo…

Nos vemos en otro post,

Lula

jabonjabonlula.com

 


 

Referencias:

Foro de celíacos y relacionados “Forosin”

Fundación Convivir o Fundación de Intolerancia al Gluten. (Cosméticos sin gluten)

Guía Celíacos – (Productos de higiene personal sin gluten)

Facultad de Medicina de Chile – (Enfermedades del colon e intestino)


 

Cómo se hace un Jabón Casero de Avena

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